lunes, 18 de junio de 2012


Cuando los rayos solares atraviesan la atmósfera, sufren una serie de filtraciones y modificaciones debidas a la absorción y la reflexión difusa que producen los componentes atmosféricos.

La absorción es el fenómeno físico mediante el cual la radiación solar queda retenida en la atmósfera, y no llega a la superficie terrestre.

Por término medio, la radiación solar absorbida por la atmósfera es un 23% de la energía que incide en el límite superior de la atmósfera. Los principales responsables de estos fenómenos de absorción son el ozono (O3), que absorbe principalmente radiación ultravioleta, y el dióxido de carbono y el vapor de agua, que absorben radiación infrarroja.
 A pesar de que sólo compone aproximadamente el 3% de la atmósfera, el vapor de agua absorbe un promedio de radiación solar seis veces mayor que los demás gases combinados.

La reflexión es un fenómeno mediante el cual la luz, al proyectarse sobre un objeto cambia de dirección, invirtiéndose el sentido de su propagación. Si la reflexión se realiza en todas las direcciones se denomina reflexión difusa o dispersión . Los fenómenos de dispersión que producen los componentes atmosféricos se traducen en dos hechos importantes:

a)    El 25% de la radiación solar que se recibe en la superficie externa de la atmósfera rebota directamente hacia el espacio exterior, por lo que no llega nunca a la superficie terrestre.



En resumen, y por término medio, a la superficie terrestre llega un 52% de la radiación que recibe el exterior de la atmósfera. El 48% restante se pierde debido a la absorción de la propia atmósfera (23%) o bien por reflexión (25%). A su vez, estos valores de absorción y reflexión tienen importante variaciones latitudinales, como consecuencia, sobre todo, de la composición de la atmósfera, muy variable latitudinalmente.


Fuente: Extracto de los Manuales del Curso: Energía Solar: Térmica y Fotovoltaica de EUDE-Escuela Europea de Dirección y Empresa.